MADRE QUERIDA
Madre querida, madre adorada
te debo la vida y mi inspiración
recibe mi cariño leal y sincero
por darme tu esfuerzo y tu comprensión
Nunca en la vida podré olvidar
tu risa sincera, y tu dulce mirar,
siempre viviré pensando en la madre
que Dios generoso me la asignó.
Tu me entregaste sin titubear
y sin merecerlo, la vida entera,
por eso quiero madre querida ,
compartir contigo mis emociones
hacerte feliz en este y todos los dias
teniéndote siempre en mi corazón
jueves, 13 de mayo de 2010
domingo, 10 de mayo de 2009
Uso MAYÚSCULAS
EJEMPLOS
Uso mayúsculas
1.La primera palabra de un escrito.
2. Después de un punto.
3. Todo nombre propio.
4. Marcas comerciales
5. Nombres geográficos
6. Apellidos
Uso mayúsculas
1.La primera palabra de un escrito.
2. Después de un punto.
3. Todo nombre propio.
4. Marcas comerciales
5. Nombres geográficos
6. Apellidos
Reglas ortográficas
Usos de v y b . Ejercicios
Una zorra esta-a siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que entrara en su ca-aña.
Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leñador si ha-ía visto a la zorra.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido.
Los cazadores no comprendieron las señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.
La zorra al -erlos marcharse, salió silenciosa, sin decirle nada al leñador.
Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla sa-vado, no le da-a las gracias, a lo que la zorra respondió:
-Te hu-iera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.
Una zorra esta-a siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que entrara en su ca-aña.
Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leñador si ha-ía visto a la zorra.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido.
Los cazadores no comprendieron las señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.
La zorra al -erlos marcharse, salió silenciosa, sin decirle nada al leñador.
Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla sa-vado, no le da-a las gracias, a lo que la zorra respondió:
-Te hu-iera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.
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